jueves, 18 de octubre de 2012

REPORTAJE



INTELIGENCIA Y SEDUCCIÓN

Mujeres que arriesgaron su vida al servicio del espionaje

Mata Hari.

Quién no recuerda a Dalila, aquella hermosa mujer a la que  solo le hizo falta un hermoso vestido, un poco de perfume y unas copas de vino para obtener el  preciado secreto del hombre más fuerte del mundo: Sansón. De nada le valió al israelita su descomunal fortaleza, pues termino´ en manos de la débil mujer que astutamente supo como seducirlo hasta lograr su objetivo: saber  dónde radicaba su fuerza; tras ello no dudo en entregarlo a los filisteos, que la habían contratado para dicho fin.
Por esta hazaña Dalila es considerada la primera espía mujer de la historia. Muchas más que se dedicarían a esta profesión, demostrando que no solo es un oficio de varones, como argumentaban los espías alemanes Walter Nicolae y Richard Sorg, quienes  solían decir que las mujeres eran demasiado sentimentales  e inestables para cumplir dicha función.
Es así que el oficio, cuyos orígenes se remontan a la propia historia del hombre, ha ido evolucionando en sus técnicas, pasando del simple engaño al uso de tecnologías más modernas.  La labor femenina ha sido imprescindible dentro del espionaje, más aun en las dos guerras mundiales, durante las cuales se comprobó su  eficacia en la transmisión de informaciones,  así como su mayor fidelidad y discreción.
 En la Primera Guerra Mundial, las mujeres que ocuparon  una mínima parcela de las redes de inteligencia, pasaron a ser elementos cruciales. En Inglaterra alcanzaron mayor participación pese a que sabían que podrían terminar ejecutadas por un  pelotón, pero no se atemorizaban.
Una evidencia de ello es Albertine Stanaway quien fue capturada en el preciso momento en el que se disponía a llevarle información confidencial a su esposo. Pero gracias a su inteligencia supo despistar a los militares  Alemanes, que por  faltas de pruebas la dejaron en libertad.
Otro caso, y quizá el más conocido, es el de Margaretha Geertudia Zelle, descendiente javanesa, más conocida como Mata Hari (“pupila de la aurora”), nombre que ella inventó, así como sus múltiples identidades. Esta mujer de hermosa y figura sensual estuvo al servicio del gobierno alemán como espía  bajo la denominación de agente H21. No obstante, debido a su ambición, también  trabajó para el gobierno francés al mismo tiempo. Pero este descubrió la traición  y la condeno a morir fusilada.
Cuenta la leyenda que un instante antes de ser fusilada lanzó un beso a los que le dispararían, distrayéndolos. Solo cuatro de doce disparos fueron a parar a su cuerpo, uno de ellos en el corazón.
En la Segunda Guerra Mundial el espionaje femenino se intensifico´. Pearl Cornioli, una mujer  de origen británico, que formó parte de de la Resistencia francesa, arriesgó su vida transportando correos cifrados bajo la falsa identidad de vendedora de cosméticos. Gestapo llego´ a ofrecer por ella más de un millón de francos. Termino´ dirigiendo el frente de la resistencia tras el arresto del su líder, Maurice Southgate. Tras la derrota nazi  concretó el sueño de casarse con el amor de su vida, el francés Henry Cornoletey.
Otra mujer muy espía fue Mathilde Carré, de gran belleza y excelente figura, conocida como “La Gata”. Al lado de su pareja Romand Czerniawwski, formo´ parte de la resistencia francesa  en la Segunda Guerra Mundial. Se encargo´ de sacarle información a los Alemanes, pero al ser descubierta termino´  proporcionándoles la información necesaria para  desbaratar la resistencia francesa. Fue  juzgada por su propio gobierno, que termino´  condenándola a pena de muerte por alta traición, luego se le conmutó por cadena perpetua y, finalmente, fue puesta en libertad en 1954. Publico´ un libro con sus memorias.
Pero fueron muchas más mujeres que desempeñaron esta función. También están Virginia de Castiglione, quien se convirtió en amante del emperador Napoleón para lograr determinar sus movimientos y persuadirlo para que interviniese en favor de la unificación de Italia; también Melita Norwood, mujer británica que tenía ideas comunistas, quien filtro´  numerosos documentos secretos de Estado a sus asesores soviéticos, y otras tantas que sería inacabable mencionar.
El hecho es que como lo dijo la escritora Laura Mazarena: ¨Movidas por el patriotismo, idealismo, venganza, amor o aventura, estas mujeres de distintas épocas y nacionalidades tienen en común el hecho de ser espías  y  en muchos casos el haber arriesgado   su vidas a causa de lo que creían. No obstante estas espías han sido silenciadas a causa de su sexo, siendo con frecuencia idealizadas por la literatura y el cine o, simplemente marcadas por una aureola de leyenda que las aleja de la realidad y que no permiten que sus nombres sobresalgan más allá de lo superficial.¨



Mujeres espías en Latinoamérica y Perú
Mariela Barreto
Latinoamérica no es ajena a los casos de espionaje femeninos, pues posee grandes representantes. Entre ellas podemos mencionar a la quiteña Manuela Sáenz, una mujer de gran valentía  y carácter que luchó junto al libertador Bolívar, su amante, en las batallas de independencia y quien fuese amante de este. A la “Generala” (nombre con el que el libertador generalmente la llamaba) no le importaba incluso vestirse de varón con tal de ayudar a la causa de la independencia. Además se encargaba bastante bien de la seguridad de su amado, puesto que mantenía redes de infiltración entre los enemigos de este, lo que le sirvió para salvarle la vida en una ocasión.
En nuestro país también se dieron estos casos, sobre todo en el gobierno de Alberto Fujimori, en el que se pudo ver claramente que el Servicio de Inteligencia del Ejército peruano( SIE) mantenía dentro de sus agentes numerosas mujeres.
Es quizás uno de los casos más sonados el de la ex agente del SIE, Mariella Barreto, cuyo cuerpo fue encontrado descuartizado en el bosque norte de Lima. Según  cuenta  Luisa Zapata, también ex agente y amiga de ella, a Mariella la perseguían por haber filtrado información a la prensa sobre las atrocidades cometidas por el Grupo Colina.
Otra caso muy sonado y escandaloso es el de Leonor la Rosa, quien trabajó 13 años al servicio del SIE. Denunció el 6 de abril de 1997 ante un programa de televisión haber sido violada y torturada por cuatro oficiales del ejército peruano.
Su caso repercutió a nivel nacional e internacional, por lo que el gobierno de Fujimori encargó a la Justicia Militar que se hiciera cargo del caso que sentenció a los 4 oficiales.
Sin embargo, este caso no terminaría allí puesto que años más tarde las investigaciones demostrarían que La Rosa no abría sido torturada, sino que las hemorragias que  había sufrido habían sido a causa de un estrés agudo, lo que a su vez le provoco un paro respiratorio  que le produjo la parálisis permanente de la cual sufre.
El último caso y quizá es mas vigente es el de Vicky Peláez, quien fue detenida junto a su esposo, el uruguayo Juan Lázaro  en  Estados Unidos por ser parte de  de una red de espionaje a favor de Rusia  y quien admitió su culpabilidad ante el gobierno de dicho país.

Su caso terminaría gracias a un protocolo entre los gobiernos de EE.UU y Rusia en el cual se acordaba el canje de los dos espías  junto con ocho más, por agentes detenidos por los rusos.

Algunos dicen:

Laura Mazarena:
“Comparada con otras espías de su tiempo, la trayectoria de Matha Hari fue breve, insignificante y desafortunada’’.

 Kurt Singer:
¿Tienen las mujeres un puesto en el espionaje moderno?
“las espías  han actuado siempre con éxito y continuaran teniéndolo, ciertamente.¨

No hay comentarios:

Publicar un comentario