“A
los cuatro años, muchos niños sueñan con
que serán en el futuro. Algunos piensan en ser médicos, policías y otros más
osados creen poder convertirse en superhéroes. Con el paso de los años la mayoría cambia de
opinión y aquellos sueños se convierten en recuerdos de la infancia. Pero esto
no sucede con todos, algunos pocos, desde esa edad, tienen claro que aquellos
sueños pueden hacerse posible a base de esfuerzo y dedicación. Este es el
caso del tenista número uno del mundo Novak Djokovic.”
“Desde muy pequeño tuve las cosas muy
claras: quería ser el mejor del mundo”. Novak Djokovic
Novak Dojokovic nació un 22 de mayo de
1987, en Belgrado, Serbia. Fue el mayor de tres hermanos. Sus padres, Srdjan y Dijana,eran esquiadores profesionales y es por ello pasó largos periodos de su infancia
entre pistas de esquí, en la localidad de montaña de Kopaoni en donde su familia tenia una pizzería.
Empezó a jugar al tenis a los cuatro años inspirado por el juego de Pete
Sampras. De niño protestaba y lloraba a los gritos cuando era derrotado, pero
había algo que lo hacía diferente a los demás chicos de su edad: su talento,
dedicación y pasión por el tenis. Estas cualidades no pasarían de sapercibidas para Jelena
Gencic captadora de talentos serbia.
El pequeño Nolé, como era llamado de pequeño cariñosamente y hasta la
actualidad, con tan solo siete años, se esmeraba en golpear el revés a una mano
al igual que su ídolo Sampras. Horas y horas haciendo lo mismo le hizo darse
cuenta que ese lanzamiento no le dejaba devolver la pelota con fuerza. Es por
ello que todos los días bajo la sombra de un sol perturbador trabajaba en una
técnica que más adelante, sin saberlo, lo llevaría ser el número uno del mundo.
Hasta ese
entonces Djokovic vivía en el marco de una familia feliz. No podía pedir más, crecía
jugando al tenis y tenía una gran entrenadora guiando sus pasos, sin embargo
algo cambiaría A los doce años
mientras celebraba su cumpleaños, Serbia fue bombardeada. La guerra de
los Balcanes había dado inicio. Aquella experiencia nunca la olvido.
“La guerra me hizo mejor
persona porque aprendí a apreciar las cosas y a no dar nada por sentado,
también me hizo mejor jugador de tenis porque me juré a mí mismo que
demostraría al mundo que también hay serbios buenos”.
Fueron sin duda los tiempos más
difíciles para el jugador. El recuerda que solo podía entrenar durante el día,
ya que por la noche solo se escuchaban bombardeos y nadie podía salir.
Después de aquellas experiencias, y tras una recomendación de su entrenadora viajaría Alemania. Otro duro golpe, ya que significo dejar de ver a su familia durante muchos años. Pero él , al igual que sus padres sabía que era un sacrificio que valía la pena.
Desde aquel momento empezaría su carrera como tenista profesional. Un
sinfín de triunfos, pero también de derrotas harían su juego cada vez mejor. Más de 34 títulos en
solitario, uno en dobles, y con una estadística de 469 victorias frente a solo
123 derrotas hicieron que Nolé se fuese convirtiendo de a pocos, en uno de los mejores tenistas
de la historia.
“Merezco
estar exactamente donde estoy ahora, porque todo lo he logrado con esfuerzo sin
embargo sé también que al ser uno de los más jóvenes, de los que posee mayor potencial, la gente espera mucho de mí. El deporte
profesional es presión y has de aprender a convivir con ella, darte cuenta de
que una buena respuesta a la presión puede convertirte en una estrella y dejarte
devorar por ella puede destruirte".
Cuando sale a la cancha, su mirada refleja concentración
y entusiasmo. Sus ojos saltones irradian
energía, la cual trasmite y contagia a quien lo observa jugar.
Aún en los peores momentos,cuando uno, por mas fan que fuese de el, pueda pensar que ya todo está acabado y
que es imposible voltear el juego, él demuestra que nada es imposible, que nada
termina hasta el último punto.
“Me molesta mucho si no
juego a mi máximo potencial. Soy perfeccionista y siempre intento mejorar. Si
mi rival lo hizo mejor que yo, entonces no me molesta, pero en algunos partidos
me lleva un buen rato que se me pase el coraje. Perder es parte del tenis, no
se puede ganar siempre”.
Su personalidad histriónica, desfachatada e irreverente hacen de él no solo un excelente tenista sino también un buen imitador. Esta fase tan
contraria a su profesión, la daría a conocer en el 2006, donde durante la final
del US OPEN, en donde realizo su primera imitación. Aquel día no se le ocurrió mejor
idea que imitar a su amiga y tenista también María Sharapova. La forma en como esta se tomaba el pelo, hasta los pequeños grititos que daba al devolver la bola, formaron parte de su cómico repertorio. Desde entonces
muchos más se convertirían en el blanco de sus imitaciones. Solo el
pudo lograr introducir la comicidad en un deporte tan serio, como lo es el tenis.
A diferencia de muchos de sus colegas tiene preferencias
distintas y un poco raras, teniendo en cuenta su profesión. En sus ratos de descanso, lo que mas el
gusta hacer es leer poesía y escuchar a Beethoven o Chopin. Algo infaltable para sus pesados viajes es un
buen libro y música.
Pero como todo ídolo, también es humano, y como
tal tiene virtudes y defectos. Uno de ellos es mostrado muchas veces frente a
cámaras: su explosivo carácter y falta
de control. Cuando se siente frustrado, cuando ve que su revés no está bien ,puede llegar a enojarse consigo mismo hasta
el punto de perjudicar su juego, dando
espectáculos de poca calidad e impropios de él.
Si su furia llega al máximo puedo llegar a desquitarse
con su mejor aliada: su raqueta. Muchas de ellas han sido sus más grandes
victimas y han terminado inservibles a un costado de la canchas. El 10 de setiembre pasado, tras perder la semifinal de Windeblon, sin pensarlo tomo una sierra y arraso con toda su colección de raquetas, algunas usadas y otras aun sin usar. El mundo conoció aquel día, la otra parte de un ser a la vez se muestra sensible al brindar innumerables apoyos a la UNICEF.
No obstante de
esta personalidad algo alborotada y emocional, también se encierran en
él grandes valores como la humildad, la ayuda al prójimo y su
optimismo en un mundo mejor.

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